AL FINAL TODO VA A SALIR MAL
Sobre el libro: “…de los textos del alcohol”
El libro es el resultado de un proyecto independiente, sabemos que no es nada fácil pegarse un tiro de estos, y entendemos la voluntad de quienes prefieren conservar y chingarle desde la trinchera de la alternancia: sin sueldo pero sin patrón (y digo lo de patrón por las normas, los moldes y los estereotipos).
Ya en el prólogo Magdalena Gonzáles Gámez nos advierte de las influencias poéticas y musicales del autor y de su experimentación con los cambios de percepción, debido a la alteración de los sentidos por medio de agentes psicotrópicos, que luego cambiaría por técnicas de meditación como forma de obtener conocimiento, de ver. (Filosofía Juanista)
“… de los textos del alcohol” es un ejemplar que sin duda ya es parte de la vida de muchos de los que comulgamos con las rolas de Real de Catorce. Tal vez para los nuevos chompas, el libro pueda ser hasta el material que los incursione y les de aviada en la vida del blues. Pero redundando, para quienes ya conocemos a los “Reales” sabemos que José Cruz es el fundador, armónica y vocalista del grupo de blues mexicano más reconocido y seguramente uno de los más destacados del rock nacional para propios y extraños, con más de 19 años de vida y con una decena de discos. Sabemos que es el compositor principal de la banda y que le apostó al blues en español. También entendemos que es el legendario blues y los poetas simbolistas quienes han influido en su manera de escribir y de expresar su poesía.
De tal manera que escudriñar entre la noche y la baraña (antes del amanecer) en busca de la esencia del ser, hablar del amor y/o del desamor con una atmósfera citadina, de un hotel o de un burdel; beberse la noche o encontrarse la jeringa de la medicina, entender a Dios como uno de nosotros; bajarlo de los cielos y encontrarse con él en una cantina pisteando con José Alfredo o llamarle por teléfono, no nos va a ser extraño.
La lírica del que escribe es congruente con su visión del mundo, la que proyecta en sus rolas, partiendo de su experiencia acumulada en los escenarios, en sus viajes, en su manera de sobrevivirla, y sobre todo dentro, del contexto, de la cultura de nuestro país.
En este libro nos vamos a topar al poeta –que en los escenarios se convierte en chamán-, pero siendo el mismo que escribe. Quién lo lea podrá darse cuenta lo difícil que es separar la literatura de su blues, porque las letras de las canciones de Real de Catorce son poesía, al igual que los poemas de Cruz son la voz y el silencio de las rolas de la banda.
El título de la sarta de poemas que nos obsequia Cruz no esta de menos. La lectura se puede acompañar con un blues, un buen tequila y hasta un churrumaíz que estimule la psique, destrampe la razón, desinhiba la coraza y desate la espiritualidad para leer con los ojos del alma. (Esto es una sugerencia).
“Tú tienes la razón yo el corazón."
Habría que entenderlo así. No anteponer los ojos de la razón a las antenas del alma.
Y ya entrados en los textos el autor nos viaja en el blues del alcohol, del dolor, la tristeza, la noche, la ciudad, las rutas del alma.
“Esperar la noche
Triste y solo
Con el alma en tiras
Soportar las ruinas de un cuarto de alquiler”
Les digo: la noche, la tristeza, el alma; ruinas sobre ruinas
Las mujeres están ahí entre los silencios que flotan, en cualquier hendidura o doblez del texto: son amantes, madres, compañeras. Cooparticipes de la pena, la angustia y la tristeza.
Leo:
“…Mujer triste:
No vengo a salvarte
Vengo a llorar contigo.”
Los poemas están dosificados, lo decía: de una realidad humana y su contexto social.
En V Penitencia
leemos:
“Ojos necios, no vean la ciudad desbocada
Sombra de nube, huella de nada
Proa cubierta de muertos
De muertos con hijos, creaturas de salva”
Luego en XXV Extravío:
“Cuatro lunas en tu insomnio:
¿en qué país crees que vives?
Abismado en noches sangrientas:
¿cómo resolver este amanecer?"
Esto como muestra de nuestra realidad nacional.
Dios también anda por estos lares disfrutando del juego.
En XLVI Simbiosis
…”El hambre nos toma de los brazos
y nos lleva a tu lecho
llueven peces y rocas
pedazos de noche y de cielo
la sed reúne las bocas
bebemos el alma líquida de tu Dios.”
Y así como Dios, la lluvia, la noche, la mujer, la muerte, la tristeza, la ciudad, el alcohol…
XXXIX Conjuro
“Alcohol:
Dame el golpe final, deshila mi existencia
vuélveme madeja, llévame en brazos
abandona mi cuerpo en una calle aborrecida.”
Me queda decir que el libro como concepto y realización de un proyecto tangible es de admirarse: el diseño, la calidad en los materiales y la obra gráfica de Omar Santiago que lo ilustra.
Gracias a José Cruz por este atado de poemas, que tienen en su estructura una sencillez en el lenguaje y una libertad que refleja su independencia creadora. Lejos esta de
inscribirse en grupos, capillas, clicas, escuelas o gangas de literatos que sucumben a la imagen y al juego lúdico del lenguaje: llenos de vacío. José Cruz es su propia voz, su propia visión y consecuencia.
Maestro que se entrega: tripas bofe y corazón, con su propia laira y su manera de vivirla.
Para conseguir el libraco conectensen con Rodrigo Farías a: senales@prodigy.net.mx
El libro es el resultado de un proyecto independiente, sabemos que no es nada fácil pegarse un tiro de estos, y entendemos la voluntad de quienes prefieren conservar y chingarle desde la trinchera de la alternancia: sin sueldo pero sin patrón (y digo lo de patrón por las normas, los moldes y los estereotipos).
Ya en el prólogo Magdalena Gonzáles Gámez nos advierte de las influencias poéticas y musicales del autor y de su experimentación con los cambios de percepción, debido a la alteración de los sentidos por medio de agentes psicotrópicos, que luego cambiaría por técnicas de meditación como forma de obtener conocimiento, de ver. (Filosofía Juanista)
“… de los textos del alcohol” es un ejemplar que sin duda ya es parte de la vida de muchos de los que comulgamos con las rolas de Real de Catorce. Tal vez para los nuevos chompas, el libro pueda ser hasta el material que los incursione y les de aviada en la vida del blues. Pero redundando, para quienes ya conocemos a los “Reales” sabemos que José Cruz es el fundador, armónica y vocalista del grupo de blues mexicano más reconocido y seguramente uno de los más destacados del rock nacional para propios y extraños, con más de 19 años de vida y con una decena de discos. Sabemos que es el compositor principal de la banda y que le apostó al blues en español. También entendemos que es el legendario blues y los poetas simbolistas quienes han influido en su manera de escribir y de expresar su poesía.
De tal manera que escudriñar entre la noche y la baraña (antes del amanecer) en busca de la esencia del ser, hablar del amor y/o del desamor con una atmósfera citadina, de un hotel o de un burdel; beberse la noche o encontrarse la jeringa de la medicina, entender a Dios como uno de nosotros; bajarlo de los cielos y encontrarse con él en una cantina pisteando con José Alfredo o llamarle por teléfono, no nos va a ser extraño.
La lírica del que escribe es congruente con su visión del mundo, la que proyecta en sus rolas, partiendo de su experiencia acumulada en los escenarios, en sus viajes, en su manera de sobrevivirla, y sobre todo dentro, del contexto, de la cultura de nuestro país.
En este libro nos vamos a topar al poeta –que en los escenarios se convierte en chamán-, pero siendo el mismo que escribe. Quién lo lea podrá darse cuenta lo difícil que es separar la literatura de su blues, porque las letras de las canciones de Real de Catorce son poesía, al igual que los poemas de Cruz son la voz y el silencio de las rolas de la banda.
El título de la sarta de poemas que nos obsequia Cruz no esta de menos. La lectura se puede acompañar con un blues, un buen tequila y hasta un churrumaíz que estimule la psique, destrampe la razón, desinhiba la coraza y desate la espiritualidad para leer con los ojos del alma. (Esto es una sugerencia).
“Tú tienes la razón yo el corazón."
Habría que entenderlo así. No anteponer los ojos de la razón a las antenas del alma.
Y ya entrados en los textos el autor nos viaja en el blues del alcohol, del dolor, la tristeza, la noche, la ciudad, las rutas del alma.
“Esperar la noche
Triste y solo
Con el alma en tiras
Soportar las ruinas de un cuarto de alquiler”
Les digo: la noche, la tristeza, el alma; ruinas sobre ruinas
Las mujeres están ahí entre los silencios que flotan, en cualquier hendidura o doblez del texto: son amantes, madres, compañeras. Cooparticipes de la pena, la angustia y la tristeza.
Leo:
“…Mujer triste:
No vengo a salvarte
Vengo a llorar contigo.”
Los poemas están dosificados, lo decía: de una realidad humana y su contexto social.
En V Penitencia
leemos:
“Ojos necios, no vean la ciudad desbocada
Sombra de nube, huella de nada
Proa cubierta de muertos
De muertos con hijos, creaturas de salva”
Luego en XXV Extravío:
“Cuatro lunas en tu insomnio:
¿en qué país crees que vives?
Abismado en noches sangrientas:
¿cómo resolver este amanecer?"
Esto como muestra de nuestra realidad nacional.
Dios también anda por estos lares disfrutando del juego.
En XLVI Simbiosis
…”El hambre nos toma de los brazos
y nos lleva a tu lecho
llueven peces y rocas
pedazos de noche y de cielo
la sed reúne las bocas
bebemos el alma líquida de tu Dios.”
Y así como Dios, la lluvia, la noche, la mujer, la muerte, la tristeza, la ciudad, el alcohol…
XXXIX Conjuro
“Alcohol:
Dame el golpe final, deshila mi existencia
vuélveme madeja, llévame en brazos
abandona mi cuerpo en una calle aborrecida.”
Me queda decir que el libro como concepto y realización de un proyecto tangible es de admirarse: el diseño, la calidad en los materiales y la obra gráfica de Omar Santiago que lo ilustra.
Gracias a José Cruz por este atado de poemas, que tienen en su estructura una sencillez en el lenguaje y una libertad que refleja su independencia creadora. Lejos esta de
inscribirse en grupos, capillas, clicas, escuelas o gangas de literatos que sucumben a la imagen y al juego lúdico del lenguaje: llenos de vacío. José Cruz es su propia voz, su propia visión y consecuencia.
Maestro que se entrega: tripas bofe y corazón, con su propia laira y su manera de vivirla.
Para conseguir el libraco conectensen con Rodrigo Farías a: senales@prodigy.net.mx
