PAZOQUIPAN

cero descripción

Nombre: sergio fong
Lugar: guanatos, nayarit, Mexico

miércoles, enero 16, 2008

TRISTE SU CALAVERA

Estaba yo sentado -como Dios se sentó un sábado a pistear en vez de terminar el mundo- bebiendo con limón y yerbabuena, un brebaje que en condiciones de resaca, sabe a cielo ríspido, a gloria ínfima.
Angela -bonito nombre- apareció entre las burbujas de la borrachera: "La niña diosa", escuché en mi oído izquierdo, le quedaba como anillo al dedo. "Es dulce como el corazón de la caña", dijo Jorge Negrete o el viejo Badú, "y vuela suave como el ave marina", eso lo dijo otro pedo igual que yo, "es una diosa totonaca..."
La bebita danzaba ceremoniosa entre un bosque de penes, bailaba como un pecesito dorado en el agua. La maquinaria bongosera engranaba el filling del vudú. El Benny Moré se la sacaba gacho al son de la coraza de los tambores afroantillanos. La música negroide y caliente encendía el alma del loquerón con la rolita de Mambo Kambo Tutín tutíin de Hugo Kann.
La niña corría, saltaba, se derrumbaba y se levantaba como si estuviera siendo jalada por un control inalámbrico, al ritmo del sonido que envenenaba el congal; la consagración de la miusic y el dancing transportaban el pasaje a una selva en el inframundo urbano. Las luces del cabaret bañaban su piel de venada con una lluvia de semen de colores. Llegó el mesero y le pedimos otra ronda iguanas. La Angela estaba emputecida-mente herida de su exquisito jardín paradisaico. Huitzilopoztli había gratificado a la jainita con un hachazo en el centro de su esencia y sangraba, ¡que si sangraba!, virtualmente dándonos a todo el personal un baño de sanguacha caliente que brotaba como un geiser; aquella representación fantasmagórica nos incitaba a lo que hacha pico y pala. Su cabecita adornada con jazmines, que enmarcaban su linda carita de putilla, se despidió a petición de un madrazo que le propinó un aceitoso que se subió al escenario. Netzahualcóyotl escribió en una servilletita con tinta sangre de la doncella: "Esa princesa chichimeca va a corretiar la chinche en mi petate"(sic). Los aullidos de los otros coyotes, ebrios de sexo y alcohol, ladraban a la noche bruja que no fuera una culebra y que ofrendara a su escuincla. La luna se reflejó en un charco de cerveza y humedeció su pasto virginal para perfumar el paraíso con un leve olor a guachinango. Un sólo grito desquisadiánico retumbó en los cielos (¿quién es?, preguntó San Pedro). "Pelos, queremos ver pelos", y una víbora de luz se escurrió acuosa entre los montes de venus hasta llegar a la pista y morirse de rojo, y un loco destrampado amanecer se asomaba en la mirada de la jauría.
La carne tierna de la niña aún se convulsionaba con los electrochocks en la piedra de los sacrificios, ¡la bebita estaba viva! ¡bien viva! Se incorporaba para volver a rodar por el pinche suelo. La pecera estaba burbujeante como mi copa, todo el barco estaba bajo la maldita agua bendita, la morrita se nos iba y volvía, "déjenla sangrar", gritaba el Jagger. El semáforo se puso en rojo y la morrita se trepó a un carro, limpió el parabrisas y cayó de bruces, un madrazo la hizo girar y caer de nuevo, se paró de manos, echó maromas, vendió chicles, un mionca la aventó a la chingada... a la gaver por allá; se arrastra adolorida, gime como su perra realidad y lame sus heridas. Mira con odio y miedo, saca sus pezuñas, enseña sus colmillos y gruñe. Se despoja de su vestido de lentejuelas y queda desnuda flotando en sus zapatillas de acrílico cristal.
Es una jugosa gallina de las de 15 varos, 2X25 y 3X30...
Se avienta un tiro con el primer culero que quiere saborear aquel discutido ágape, le encaja las uñas y lo maldice, ¡puta madre! Otro animal la apaña de un muslo, arranca la extremidad gozoso y goloso, un bulterrier se arroja a su púlpito y muerde la capilla principal, arranca un pedazo de pubis con todo y pelos, un coyote banquetero se prende de sus tetas chiquitas como un par de cerezas, otros se aferran a sus labios carmesí jajajaja, a sus brazos y a sus nalgas redonditas y lisitas como el nácar. Yo le digo al flaco que se discuta con la rolita de "Perdida" en el piano, el vato bien agustín tirado sobre el campo de batalla me manda mucho a la chingada, entonces me levanto a tumbos, ebribody voy al miadero, firmo y me largo de este pinche cuento.